¿Cómo seguimos?

Las elecciones del domingo pasado dejaron varias verdades incontrastables: el lunes fue un día laboral; llovió y Alberto siguió siendo presidente. Y es mucho decir. Hacía bastante que no se lo veía en el país. Ya sin la compañía de la compañera Fabiola –debe estar buscando alguna casa de cotillón donde trabajar después del 10 de diciembre, ya que lo mejor que le salen son las fiestas de cumpleañitos–, Alberto fue a votar. A la salida, lo barajaron varios colegas periodistas con quienes se enojó cuando le preguntaron qué iba a hacer cuando dejara el cargo. “Voy a seguir siendo ciudadano. Soy ciudadano”. Muy bien. Esa condición la ejerció y la seguirá ejerciendo. No se puede decir lo mismo sobre el cargo de presidente.

Cuando se le consultó si tenía alguna autocrítica para realizar, se excusó en la veda electoral, pero ofreció: “Si quieren, hablamos el lunes”. Pero el lunes fue día laboral, llovió y Alberto ya no tuvo con quién hablar. Volvió al ostracismo.

Pasemos a Massa y a Milei. Lo más claro del domingo pasado es que faltan menos días para el balotaje. Otra verdad incontrastable. Tal vez, la única teniendo en cuenta que ni las declaraciones posteriores de buena parte de la dirigencia ni de los innumerables análisis políticos que se amontonan desde que se contaron los votos surge nada que prediga con cierta cuota de certeza qué podría pasar en la segunda vuelta. El que afirma que tiene la vaca atada es porque está viendo un holograma.

Cómo será la incertidumbre que hasta el ChatGPT, que todo parece saberlo, se encoge de hombros. ¿Quién puede ganar el balotaje?, se le preguntó. “Como modelo de lenguaje de inteligencia artificial, no puedo predecir resultados electorales futuros. La posibilidad de que un candidato gane en un balotaje depende de varios factores, como el apoyo popular, las alianzas políticas y las estrategias de campaña. Es importante seguir los acontecimientos políticos y las encuestas para tener una idea más clara de las posibilidades de cada candidato”, respondió. ¡Qué flojito este chat! Si se trata de “predecir”, obviamente que se refiere al futuro. Para “predecir” lo del pasado ya está el amigo Google. En cuanto a que triunfa el que cuenta con más apoyo popular, flor de novedad. Respecto de que el triunfo depende de las alianzas y teniendo en cuenta las bolsas de gatos que son las nuestras, eso está por verse. Y mandarnos a ver las encuestas para tener una “idea más clara” ya es desopilante. Chau, GPT. No existís.

Fuera de broma, nada quita la responsabilidad que tuvimos y la que vamos a tener. Es hora de soltar un poco la lupa y mirarnos en el espejo.

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